Fiebre efímera bovina: un desafío para la ganadería
Aunque la mortalidad por Fiebre efímera bovina (FEB) es baja, las pérdidas económicas pueden ser significativas debido a la reducción de los valores productivos asociada.

La fiebre efímera bovina (FEB), también conocida como «enfermedad de los tres días», es una patología viral que afecta principalmente al vacuno y al búfalo común. Está ampliamente distribuida en África, Asia (sobretodo en China, Taiwan, península de Corea y Japón), Oriente Medio y Australia, hasta el momento la enfermedad no está presente ni en las Américas ni en Europa. Aunque su curso clínico suele ser breve y autolimitante, su impacto económico en la ganadería puede ser significativo debido a la pérdida temporal de producción y los costos asociados al manejo de los animales afectados.
Etiología y transmisión
La fiebre efímera bovina es causada por un virus del género Ephemerovirus, perteneciente a la familia Rhabdoviridae. Este virus es transmitido principalmente por insectos vectores hematófagos, como mosquitos (Culicoides spp. y Aedes spp.) y ciertos tipos de jejenes. Por lo tanto, la incidencia de la enfermedad está estrechamente relacionada con las condiciones climáticas y la presencia de vectores, siendo más común en regiones tropicales y subtropicales durante los períodos de mayor actividad vectorial, es decir, desde finales de primavera hasta otoño es cuando ocurren más brotes de enfermedad.
Signos clínicos
Los signos clínicos de la fiebre efímera bovina tienden a manifestarse de forma repentina e incluyen:
- Fiebre elevada (hasta 41,5 °C).
- Anorexia y disminución de la producción láctea.
- Rigidez muscular y dificultad para moverse, lo que puede confundirse con laminitis o lesiones articulares.
- Secreción nasal y ocular serosa.
- Hipersensibilidad cutánea y temblores musculares.
- En algunos casos, edema en las extremidades o articulaciones.
La duración de estos signos suele ser de tres días, aunque en algunos animales los síntomas pueden persistir por periodos más largos debido a complicaciones secundarias.
Diagnóstico
El diagnóstico de la fiebre efímera bovina se basa en la observación de los signos clínicos, el historial epidemiológico y la exclusión de otras enfermedades con presentaciones similares, como la fiebre aftosa o la rinotraqueitis infecciosa bovina. Para confirmar el diagnóstico, se pueden realizar pruebas de laboratorio como:
- Reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para detectar el ARN viral.
- Aislamiento del virus en cultivos celulares.
- Serología para identificar anticuerpos específicos.
Tratamiento y control
El tratamiento de la fiebre efímera bovina es principalmente sintomático y de soporte. Incluye:
- Administración de antiinflamatorios no esteroides (AINEs) para reducir la fiebre y la inflamación.
- Terapia de fluidos en animales deshidratados.
- Suplementación con vitaminas y minerales para apoyar la recuperación.
En cuanto a la prevención, se recomienda:
- Reducir la exposición a vectores mediante el uso de repelentes, mallas y control ambiental.
- Vacunación en regiones endémicas, cuando esté disponible.
- Implementar buenas prácticas de manejo para minimizar el estrés en el ganado.
Impacto económico y manejo ganadero
Aunque la mortalidad por fiebre efímera bovina es baja, las pérdidas económicas pueden ser significativas debido a la reducción temporal en la producción láctea, el aumento de los costos veterinarios y el retraso en el crecimiento de animales afectados. Además, la inmovilidad temporal puede dificultar el manejo rutinario del ganado y aumentar el riesgo de accidentes.
Por estas razones, la implementación de medidas preventivas y un diagnóstico rápido son esenciales para minimizar el impacto de esta enfermedad en los sistemas de producción bovina.
Conclusión
La fiebre efímera bovina es una enfermedad viral de curso breve pero con implicaciones significativas para la ganadería. Su control depende de un enfoque integral que combine estrategias de manejo, control de vectores y, cuando sea posible, vacunación. La sensibilización de los ganaderos y veterinarios sobre esta patología es clave para mitigar sus efectos y garantizar la salud y productividad del hato bovino.
Referencias:
- Walker, P. J., & Klement, E. (2015). «Epidemiology and control of bovine ephemeral fever.» Veterinary Research, 46(1), 124. https://veterinaryresearch.biomedcentral.com
- Murphy, F. A., Fauquet, C. M., Bishop, D. H., et al. (2012). «Virus taxonomy: Classification and nomenclature of viruses.» Elsevier Academic Press.
- Office International des Epizooties (OIE). (2021). «Manual of Diagnostic Tests and Vaccines for Terrestrial Animals.» https://www.oie.int
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