Editorial 75: Schäfer, Schalk y Hawn
En los últimos meses, aunque prefiero olvidarlas, hemos escuchado noticias que pueden parecer adoctrinamiento, y propuestas que parecen ser spots de ventas, que, de escucharlas, podrían haber sonrojado, por vergüenza ajena, a FAR, KOCK y FLUGGE. Otros científicos que probablemente también se sonrojarían serían SCHÄFER, SCHALK y HAWN.

En los últimos meses, aunque prefiero olvidarlas, hemos escuchado noticias que pueden parecer adoctrinamiento, y propuestas que parecen ser spots de ventas, que, de escucharlas, podrían haber sonrojado, por vergüenza ajena, a FAR, KOCK y FLUGGE (ver editoriales 68 y 69). Otros científicos que probablemente también se sonrojarían serían SCHÄFER, SCHALK y HAWN.
En 1955, Warner Schäfer describió el virus de la influenza A como causa de la gripe aviar que había sido descrita por primera vez, en Italia, en 1878. Actualmente se considera que las aves acuáticas son reservorios naturales asintomáticas de esta virosis.
Por su parte Schalk y Hawn diagnosticaron por primera vez en 1930 la bronquitis infecciosa aviar, debida a un coronavirus, que afecta a los aparatos respiratorio y reproductor, así como a los riñones de los pollos.
Después de transcurridos 144 años para la gripe y 92 años para la bronquitis infecciosa ambas enfermedades siguen presentándose en la naturaleza y en la industria avícola debidas a cientos de serotipos y variantes en todo el mundo.
Podría pensarse que se trata de una negligencia de los avicultores o de los veterinarios, pero esto sería un pensamiento erróneo. Los avicultores y los veterinarios son extremadamente cuidadosos en lo que refiere a la sanidad y nutrición de las aves.
Los programas vacunales basados en vacunas atenuadas e inactivadas son aplicados al 100% de las aves de forma sistemática siguiendo planes vacunales intensos. Las aves reproductoras reciben un mínimo de 3 vacunas en 22 semanas y sus hijos, los pollos de engorde, 2 vacunas en 5 semanas.
Entonces podemos preguntarnos ¿dónde está la causa de que estas virosis se sigan presentando a pesar de la intensa presión vacunal?
y las respuestas que se consiguen son:
- La rápida evolución de las cepas, su intensa recombinación y la escasa protección inmunitaria cruzada entre ellas.
- Necesidad de métodos de diagnóstico rápido y que identifique serotipos emergentes.
- Necesidad de aplicar programas nutricionales que mantengan una inmunidad aceptable.
- Necesidad de aplicar normas, de manejo ambiental, que mantenga la calidad adecuada del aire (partículas, CO2, amoníaco) mediante sistemas automatizados de control y ventilación.
- Practicas de manejo para reducir el contacto con objetos posibles vehículos de virus (ropa, zapatos, equipos y vehículos).
- Practicas de higiene de las instalaciones tanto en los interiores de las granjas como de los exteriores (calles, jardines, fachadas, depósitos…) mediante limpieza en seco, limpieza con agua, uso de jabones y desinfectantes a las concentraciones adecuadas y durante el tiempo necesario.
- Tiempo de descanso de las instalaciones conocido como vacío sanitario de un mínimo de 10 días.
- Adopción de medidas para que sea adecuada la concentración de individuos en los espacios interiores y en el conjunto del grupo de construcciones del mismo complejo. Especialmente si conviven aves de diferentes edades, evitando el pase de virus de unos individuos a otros, aunque estén vacunados y sean asintomáticos, que pueda ocasionar la aparición de nuevas variantes.
Parece importante que el contacto con el virus se produzca dentro de unos límites de carga vírica y de tiempo transcurrido entre sucesivos contactos de individuos con un sistema inmune funcional, por adecuado aporte proteico nutricional, que vivan en densidades de población apropiadas y en un ambiente higiénico.
Desde Veterinaria Digital invitamos a los amables lectores a reflexionar sobre todo ello y a ser posible aplicarlo en su trabajo y vida diaria basándose en el sentido común.












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