Editorial 62: De motivables, motivados y comprometidos

Dr. Jaime Borrell Valls | 01 AUG 2016 - 02:06

Parece un juego de palabras pero en realidad es la explicación del éxito o el fracaso de una empresa o de una parte de una empresa.

Las personas motivables pueden convertirse en motivadas pero nunca en comprometidas. Solo las personas motivadas por si mismas pueden convertirse en comprometidas con el objetivo.

Al responsable de un equipo puede resultarle imposible motivar, a un colaborador, si el esfuerzo que requiere esta labor de motivación es muy superior a los resultados esperables de la precaria motivación conseguida.

El responsable de un equipo puede motivar, a un colaborador motivable, si le ofrece beneficios personales, le garantiza mantenerlo en el puesto y le permite que descuide el entorno y que se mantenga en una zona de confort. En este caso

La labor, de motivación exógena, obtendrá unos resultados aceptables pero insuficientes para considerar que el colaborador se ha comprometido con el objetivo.

Para que el responsable de un equipo consiga comprometer a un colaborador este deberá de contar con un grado elevado de motivación endógena. Y ¿cuáles son los síntomas de esta motivación endógena? En primer lugar el motivado endógeno busca alcanzar el objetivo haciendo bien su trabajo, en segundo lugar el motivado endógeno está orgulloso de pertenecer al equipo y está dispuesto a ir mas allá de lo requerido para llevar el equipo al éxito y en tercer lugar el motivado endógeno presta atención al entorno.

Por ello un motivado endógeno puede convertirse en comprometido y marcar la diferencia dentro y fuera del horario laboral.

Dos ejemplos prácticos nos señalan que es cada uno en un equipo. El primero ocurre cuando se plantea un nuevo reto de forma inesperada, los inmotivables y los motivados exógenos coinciden plenamente en que no podrán alcanzar el éxito a menos que dispongan de nuevos medios o conocimientos especializados.

Mientras los motivados endógenos y comprometidos se preguntan ¿cómo podemos aplicar los medios y conocimientos actuales para avanzar en el objetivo mientras llegan refuerzos si es que finalmente se demuestra que se requieren?

Un segundo ejemplo ocurre cuando algunos medios materiales fallan, ya sea una computadora, una conexión aérea, una mezcladora o cualquier otro, en el momento menos esperado. En estas situaciones los inmotivables y los motivados exógenos miran el reloj y expresan alguna excusa como "por lo menos lo hemos intentado" o " esta compañía que nos provee de tal o cual servicio es un desastre" para dar por concluido el tema. Mientras los motivados endógenos y comprometidos se preguntan ¿qué es lo que podemos hacer ahora para conseguir el objetivo?

Parangonando a Sun Tzu, en el Arte de la Guerra, podemos concluir que la motivación endógena, el compromiso con el equipo y sus objetivos constituyen la diferencia entre la vida y la muerte del equipo.

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