Editorial 61: Criterios para la selección de nuevas tecnologías en nutrición animal

Dr. Jaime Borrell Valls | 04 JUL 2016 - 01:07

Cada vez con mayor frecuencia aparecen noticias, en los medios de comunicación, relativas a la producción de alimentos libres de antibióticos y otros residuos químicos. Sin embargo, esta tendencia, no se materializa en la práctica de forma homogénea en todos los países. Por ello podemos preguntarnos ¿Cuáles son las razones de esta disparidad de aplicación de la tendencia?

En primer lugar la primera impresión, después de décadas de influencia cultural de la industria química sobre los productores, es que el uso de AGP, coccidiostatos y otros aditivos químicos conlleva una mejora de productividad, en segundo lugar que los periodos de retirada evitan los residuos y finalmente que la tendencia a reducir aditivos químicos en la nutrición animal no está recogida en las legislaciones de muchos países.

Aunque, estas razones, son ciertas pueden inducir a conclusiones erróneas. En primer lugar es erróneo pensar que la retirada de estos productos conllevaría irremediablemente a la pérdida de productividad y al aumento de enfermedades. En segundo lugar no es exacto que se eviten los residuos ya que en ocasiones la dinámica de la producción no permite cumplir completamente el periodo de retirada y por otra parte el consumo per cápita de cada país es diferente de forma que los niveles de residuos, necesariamente generalistas, en ocasiones no se adaptan exactamente a las costumbres de los diferentes países. En tercer lugar respecto a las legislaciones, es un hecho reconocido que las leyes siempre van por detrás de las realidades. De esta forma una ausencia de legislación no significa que en un futuro más o menos cercano, no vaya a imponerse esta legislación. De hecho la internacionalización del comercio llevara a los países a homogeneizar, las legislaciones, para evitar discriminaciones negativas contra los productores en países de legislación actualizada.

De ahí las soluciones que se nos ofrecen. Implementar el uso de nuevas tecnologías y aditivos que puedan combinarse con antiguas tecnologías en programas duales y que, sin pérdida de productividad y aumentando la seguridad alimentaria, permitan substituir las viejas tecnologías cuando por razones legales sea imperativa su retirada.

Tal es el caso de los pronutrientes cuyo desarrollo, partiendo de una primera definición en 1950 por parte de Dr.Gordon Rosen, ha constituido la actividad investigadora de varios equipos en los últimos 20 años. Otros aditivos tales como ácidos orgánicos, prebióticos, enzimas y aceites esenciales también están siendo ensayados en la actualidad como alternativa a los aditivos químicos.

Ante esta situación el nutriólogo tiene varias opciones y en nuestra opinión la utilización de estas nuevas tecnologías deberá basarse en una selección por las pruebas bioquímicas que demuestren los mecanismos de actuación, pruebas histológicas que demuestren la mejora fisiológica de los órganos animales y pruebas zootécnicas que garanticen el mantenimiento de los parámetros productivos.

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