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Patógenos emergentes y patógenos oportunistas

14/11/2017 Bacterias Genética Veterinaria Escherichia coli

Patógenos emergentes y patógenos oportunistas

En los últimos años, están apareciendo con mayor frecuencia nuevas enfermedades, o enfermedades asociadas a microorganismos no patógenos en condiciones normales. Estas enfermedades son debidas a los llamados patógenos emergentes y patógenos oportunistas.

Provocan situaciones muy negativas para la producción. Por un lado, una rápida transmisión y rápidos efectos en cortos periodos de tiempo pueden hacer que las pérdidas económicas sean muy elevadas. Estas pérdidas son tanto a nivel de índices productivos y de mortalidad, como a nivel de incremento de costes en diagnóstico, análisis, creación de nuevos tratamientos y técnicas de prevención entre muchas otras cosas.

A pesar de todos los tratamientos profilácticos incluidos en los programas de producción, y que incluyen tanto tratamientos vacunales que generan una buena inmunidad adquirida, como fármacos promotores del crecimiento que evitan la proliferación bacteriana, siguen apareciendo patologías. En muchas ocasiones la presión productiva a la que están sometidos los animales hace que aparezcan periodos de estrés a lo largo del ciclo, lo que facilita la proliferación de bacterias exógenas, o propias endógenas llegando a producir patologías de gran importancia, tanto sanitaria como económica. Aquí es donde estos patógenos emergentes y oportunistas cobran especial importancia, dando lugar a nuevas enfermedades o a enfermedades secundarias.

A todo esto, hay que sumar los cambios que se han producido en la genética de las aves. Existe una selección genética constante hacia una optimización de la producción, en la que los índices de crecimiento son cada vez mejores. Esta continua mejora en la eficiencia metabólica de los animales a su vez se traduce en una disminución de su capacidad inmunológica. Los animales alcanzan el crecimiento cada vez más rápido, con unos índices productivos notablemente mejorados, pero con un esfuerzo metabólico muy elevado. Por lo tanto, se desarrolla antes la conformación productiva que el sistema inmune, disminuyendo así su capacidad de respuesta frente al ataque de muchos microorganismos.

Además, organismos como los virus, sufren constantes mutaciones en su genoma, así como procesos de recombinación y redistribución de secuencias génicas. Esto facilita su adaptación al huésped y su multiplicación, y por lo tanto su propagación en los centros de producción. En las infecciones víricas en numerosas ocasiones se produce simultáneamente una inmunosupresión, lo que hace a los animales más susceptibles de infecciones secundarias u oportunistas, que causan pérdidas económicas importantes.

Por último, la utilización de medicamentos antimicrobianos durante períodos prolongados hace que se generen resistencias y sean más difíciles de controlar las proliferaciones bacterianas.

En los últimos años por lo tanto se han descrito problemas de patógenos emergentes u oportunistas. Un ejemplo de ellos es Escherichia coli. Componente natural de la flora intestinal de las aves, durante muchos años sin ningún efecto patógeno hasta recientemente, que se han descrito nuevas cepas como virulentas, y otras aun sin ser consideradas como patógenas también están produciendo este efecto patógeno. Otro ejemplo, Ornithobacterium rhinotracheale, es un agente que afecta a aves de engorde, reproductoras y aves de puesta, disminuyendo los índices productivos y aumentando la mortalidad, y por tanto traduciéndose en pérdidas económicas. Existen muchos ejemplos de patógenos emergentes y oportunistas, pero lo más importante a destacar es que su aparición es debida a la suma de todos estos factores que están dificultando su control en las explotaciones.

La prevención es la mejor manera de combatir las enfermedades, si bien debido a las resistencias a fármacos, la respuesta ineficaz o irregular a las vacunas y otros factores hacen llegar a la conclusión de que la mejor prevención es potenciar el sistema inmune.

En este sentido, una solución es el uso de sustancias inmunoestimulantes. Biovet S.A en su línea de pronutrientes ha desarrollado Alquernat Inmuplus. Un inmunoestimulante de origen natural cuya función ha sido testada mediante numerosos ensayos de campo e in vitro a través de universidades y centros de investigación. Su función es estimular la inmunidad general en animales jóvenes o adultos, sanos o enfermos, mejorar la respuesta inmune específica creada por la vacunación, y permite suplementar o sustituir la terapia antimicrobiana. Su actividad está basada en la estimulación de genes que originan la producción de proteínas funcionales que estimulan el sistema inmune.

El correcto desarrollo y funcionamiento del sistema inmune es lo que facilitará una mayor supervivencia de los animales, una mayor resistencia a la aparición de patologías, ya sean conocidas o emergentes, y por lo tanto un estado de salud óptimo que permita realizar ciclos con buenos índices productivos y económicos.

 

 

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