Parasitosis porcinas – Coccidiosis neonatal, Control y prevención | Veterinaria Digital

Parasitosis porcinas – Coccidiosis neonatal, Control y prevención

29/02/2016 Cerdo parásito

Parasitosis porcinas – Coccidiosis neonatal, Control y prevención

La eliminación de Isospora suis de las explotaciones puede resultar realmente complicada debido a la gran resistencia al medio ambiente de los ooquistes, que pueden sobrevivir durante meses fuera del huésped.

Para el control de la isosporosis en granjas comerciales es esencial la combinación de unas buenas prácticas de higiene y manejo, además de una elevada bioseguridad, ya que el uso de  un coccidicida de amplio espectro ha demostrado no ser completamente eficaz.

Teniendo en cuenta las características de la coccidiosis neonatal del cerdo citadas en los dos artículos previos, se pueden establecer prácticas para limitar la infestación.

Importancia de las vías de transmisión

La ruta de transmisión más importante en una granja es la transmisión de la infección de una camada de lechones a una colindante (no la de camadas en el mismo cubículo). Por lo tanto, es el ambiente (y no las cerdas) la fuente de infestación principal.

Una vez el parásito se ha establecido en una granja, se transmite de una generación de lechones a la siguiente mediante la contaminación de los corrales de maternidad.

Prácticas de higiene

A pesar de que las cerdas suelen excretar ooquistes intermitentemente y no representan un papel importante en la transmisión y persistencia de I. suis, es conveniente eliminar las heces diariamente de los cubículos.

Los ooquistes son resistentes a la mayoría de desinfectantes, aun así, cualquier programa de desinfección y lavado con agua caliente a presión (>70ºC) permite reducir la cantidad de ooquistes presentes en el ambiente y, por lo tanto, disminuir la transmisión y severidad de la enfermedad. No obstante, no permite eliminar la enfermedad completamente.  

Ooquistes de Isospora suis.


También se ha observado que la realización de prácticas todo dentro/todo fuera en salas de maternidad contribuye a la reducción de la parasitación, especialmente si se alarga unos días el tiempo entre la salida de una camada y la entrada de la siguiente. Además, es importante limpiar toda la sala de golpe en lugar de cubículo por cubículo, ya que permite obtener una reducción homogénea y simultánea del nivel de contaminación en todos los corrales.

Prácticas de manejo

La anulación de la vía de transmisión principal (entre camadas) es una medida importante para limitar la parasitación. Para ello, es necesario aplicar medidas de manejo como son la limitación del acceso de los trabajadores a los cubículos infestados y el control de plagas, ya que insectos, roedores o aves pueden actuar como transportadores mecánicos. 

Otro factor significativo que facilita la transmisión de ooquistes de una camada a otra es la realización de adopciones cruzadas, que debe hacerse durante las 24 horas post-parto y nunca después.

Instalaciones

Los suelos con paja conllevan un mayor contacto de los lechones con las heces, facilitando la transmisión de la parasitosis. 


El material del suelo de los cubículos también se correlaciona con el nivel de infestación de los lechones, por ejemplo, el plástico resulta más fácil de limpiar que el metal, por lo que granjas con este suelo presentan menos prevalencia de I. suis. Suelos con mayor superficie perforada (slat) disminuyen el contacto de los animales con sus heces, por lo que se reducen las probabilidades de ingerir ooquistes infectivos.

Uso de fármacos

Por un lado, el tratamiento metafiláctico de los lechones con coccidiostáticos permite reducir la excreción de ooquistes, disminuyendo el número de enfermos o muertos y el efecto de la enfermedad sobre los parámetros productivos. Por otro lado, el uso de fármacos contribuye a la resistencia de estos parásitos y no es el factor con mayor efecto sobre el control de Isospora.

Conclusiones

El ambiente contaminado es la fuente principal de infestación de los lechones. Consecuentemente, medidas de higiene y manejo son de máxima importancia para reducir la presión infectiva. A pesar de ello, la limpieza y desinfección estricta de los cubículos no permite eliminar completamente todos los ooquistes, y los pocos que quedan pueden ser suficientes para transmitir la parasitación.

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