PARASITOSIS PORCINAS II. Coccidiosis neonatal. Diagnostico. | Veterinaria Digital

PARASITOSIS PORCINAS II. Coccidiosis neonatal. Diagnostico.

25/01/2016 Cerdo parásito

Es importante conocer el ciclo biológico de Isospora suis para poder comprender el diagnóstico, tratamiento y prevención de la coccidiosis neonatal porcina. Por esta razón, este artículo explica brevemente el ciclo vital del parásito, además de citar las principales técnicas a tener en cuenta para el diagnóstico de esta patología.

Ciclo biológico

I. Suis presenta un ciclo biológico directo (con un solo hospedador) que consiste en dos etapas diferenciadas:

-          Fase exógena: el ooquiste, que es expulsado al exterior junto con las heces, necesita esporular en el ambiente para ser infectivo. Una vez esporulado, si es ingerido por otro cerdo, realizará la fase endógena.

-          Fase endógena: en la luz intestinal, el ooquiste libera esporozoítos que colonizan las células epiteliales del intestino delgado. Dentro de los enterocitos, los esporozoítos se replican de manera asexual (merogonia) y sexual (gamogonia), rompiendo las células y colonizando nuevas para iniciar un nuevo ciclo reproductivo. La destrucción de las células debida a la replicación de los parásitos es el origen de los signos clínicos de la coccidiosis neonatal.

 

Imagen 1. Ciclo biológico de I. suis


Las células derivadas de la reproducción sexual (micro y macrogametos) se fusionan dando lugar a un zigoto, que pasará a ser un ooquiste y será excretado con las heces, cerrando, así, el ciclo del parásito.

Desde la ingestión del ooquiste a la aparición de ooquistes no esporulados en las heces transcurren entre 4 y 6 días, lo que significa que la excreción de heces contaminadas tendrá lugar en lechones a partir de los 4 días de edad.

Diagnóstico

Los signos clínicos de la coccidiosis neonatal porcina son típicos de un cuadro gastrointestinal leve, por esta razón los granjeros a menudo se refieren a la parasitación como “una diarrea parecida a la colibacilosis que no responde a antibióticos”.

Por este motivo, el diagnóstico no puede basarse únicamente en los signos clínicos y la historia clínica de la explotación, sino que es necesario realizar otras técnicas para poder identificar a  I. suis como patógeno presente en la explotación.

Es importante evaluar la presencia de otros patógenos para poder eliminar otras causas de diarrea, además de tener en cuenta que, a veces, I. suis es presente junto con otros patógenos primarios o copatógeno que pueden agravar los signos clínicos.

  1. Coprología

La coprología consiste en determinar la presencia y cantidad de ooquistes en las heces de los animales. No siempre es indicativa de infección clínica, puesto que los coccidios son ubicuos en muchas granjas de cerdo. Por esta razón, a pesar de que la coprología es una técnica aceptada para el diagnóstico de coccidiosis, no es considerada la más sensible y fiable.

Las muestras adecuadas para la identificación de ooquistes deben ser cogidas de lechones que hayan sufrido diarrea durante al menos 2 días, ya que los signos clínicos suelen ocurrir antes que la excreción de ooquistes en heces. Las heces pastosas suelen contener mayor número de ooquistes que las heces líquidas.

 

Imagen 2. Ooquiste esporulado de I. suis (coprología)


Para cuantificar el número de ooquistes, es aconsejable realizar el contaje mediante la técnica de McMaster con una solución saturada salina.

  1. Necropsia

Se pueden realizar necropsias a los lechones afectados para determinar la presencia de lesiones y/o parásitos en el intestino delgado. A diferencia de la coprología, la demostración de estadios parasitarios en muestras de tejidos intestinales es suficiente para obtener un diagnóstico.

Lesiones macroscópicas.

Normalmente, las lesiones se restringen al tracto intestinal, sobretodo en yeyuno e íleo; aunque, ocasionalmente, el duodeno, ciego o colon pueden ser afectados.

La severidad de las lesiones es variable, ya que depende del número de ooquistes ingeridos. En infecciones leves el intestino suele estar túrgido y puede haber presencia de enteritis fibrinosa leve en pequeños segmentos del intestino delgado, mientras que en infecciones severas puede haber presencia de enteritis fibrinonecrótica

Histología.

El diagnóstico más fiable es la identificación de coccidios en secciones histológicas del intestino: deben examinarse diversas áreas de mucosa de jejuno e íleo para maximizar la sensibilidad del examen histológico, puesto que la distribución de lesiones microscópicas y parásitos es impredecible.

Microscópicamente, se observa necrosis y atrofia y fusión de algunas vellosidades de la mucosa intestinal, además de hiperplasia del epitelio de las criptas y elongación de las mismas.

 

Imagen 4. Tinción de Giemsa del epitelio intestinal del yeyuno (lechón). Fase asexual: meronte y merozoítos (flecha grande y mediana, respectivamente). Fase sexual: macrogametos (flecha pequeña).

 

Imagen 3. Enteritis fibronecrótica debida a coccidiosis.


La identificación de células parasitadas con distintos estadios de I. suis puede realizarse mediante una tinción con el método de Giemsa de las muestras de mucosa intestinal.

 

 

 

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