Necesidades nutricionales del perro | Veterinaria Digital

Necesidades nutricionales del perro

30/05/2016 Perro Nutrición Alimentación

Existe cierta confusión en relación a las necesidades nutricionales del perro, por lo que se hace imprescindible remontarse a los orígenes del perro para poder comprender las necesidades nutricionales de esta especie.

Se ha encontrado evidencia científica de la proximidad genética que hay entre lobos y perros. En un estudio llevado a cabo en el Instituto Smithsonian sobre la evolución molecular de la familia del perro,  se demostró que perros y lobos comparten el 99’8 % del ADN mitocondrial. Debido al cercano emparentamiento genético existente entre ambas especies, los perros domésticos han sido reclasificados taxonómicamente, pasando a ser de Canis Familiaris, a Canis Lupus Familiaris.

A  pesar del continuo intento de humanización al que los perros han sido sometidos durante años por el hombre, el perro doméstico presenta similitudes anatómicas, fisiológicas y conductuales de sus ancestros; los lobos.

Al igual que los lobos, los perros pertenecen al grupo de los carnívoros. Irrefutable prueba de ello es la adaptación de toda su anatomía y fisiología digestiva a una dieta cárnica, por lo que ante todo, el perro es un consumidor de carne y órganos. 

Para comprender las necesidades nutricionales del perro, es útil destacar previamente una serie de características anatómicas particulares de su aparato digestivo, que además sirven de distinción del grupo de los omnívoros y herbívoros.

Los perros carecen de amilasa en su saliva, la cual es una enzima digestiva necesaria para la degradación de los carbohidratos complejos. Al no estar presente esta enzima, cuando los perros son alimentados con dietas altas en carbohidratos se produce una exacerbación del funcionamiento  pancreático, que necesita producir amilasa en cantidad suficiente para degradar el almidón en moléculas de glucosa y así poder asimilarlas. Es en el páncreas donde los perros exclusivamente producen amilasa.

Otra característica anatómica digestiva de los canes que arroja claridad respecto a sus necesidades nutricionales, es el hecho de que presenten un estómago grande, musculoso y elástico, diseñado para contener grandes cantidades de alimento. Si evocamos los orígenes de sus ancestros, como animales depredadores silvestres que son, comen  al máximo, ya que no saben cuándo volverá a surgir la oportunidad de estar ante una presa. Por tanto, el estómago del perro está adaptado a comer mucha cantidad de alimento en un breve espacio de tiempo. Además, el estómago de los perros y carnívoros  mantiene un pH entre 1-2 debido a que poseen una elevada concentración de ácido clorhídrico. Este ambiente ácido facilita la degradación de proteínas y destruye bacterias procedentes de la putrefacción de la carne, pues hay que recordar que además de carnívoros, los perros son animales oportunistas carroñeros, de ahí la explicación de que algunos perros entierren restos de comida.

 En cuanto al intestino, los perros poseen un intestino corto y sencillo adaptado a una digestión rápida de la carne. Su intestino está preparado para que las bacterias pasen rápidamente a lo largo de este sin que dé tiempo a ser colonizado. Los animales alimentados con piensos procesados altos en carbohidratos, al no tener lugar un previo proceso de digestión de almidón en la boca como consecuencia de la carencia de amilasa, sufren sobrecrecimiento bacteriano en el intestino debido  a la elevada disponibilidad de azúcares que llegan sin digerir. Esta proliferación bacteriana desencadena cuadros digestivos en los perros.

Entonces, ¿si los perros son carnívoros y su aparato digestivo está adaptado a ello,  por qué la mayoría de  alimentos comerciales incluyen cantidades elevadas de carbohidratos en su composición?

Las grandes marcas de alimentación canina y la mayor parte de los fabricantes de pienso para mascotas anteponen las ganancias económicas, sin entrar a valorar las necesidades nutritivas del animal. De este modo se explica la inclusión en la fórmula alimentaria de materias primas procedentes de granos y cereales procesados, que son de bajo coste y además de una alta composición en hidratos de carbono.

Conclusiones

La dieta natural de un perro debe ser lo más similar posible a la del lobo. Como especie carnívora que es, requiere de una dieta donde el componente mayoritario lo constituyan proteínas de origen animal, de no ser así e ir en contra de su anatomofisiología digestiva particular, el perro presentará dificultad a la hora de digerir alimentos ricos en hidratos de carbono complejos como los encontrados en el arroz, cereales y verduras. La ausencia de amilasa salival hace que estos glúcidos escapen de un proceso de predigestión que tiene lugar en la boca, por lo que tardan más en ser digeridos y no es hasta que llegan al páncreas cuando son degradados. Consecuentemente el páncreas sufrirá un sobreesfuerzo de trabajo que podría derivar en una futura diabetes. Por tanto, si en la composición de la dieta de nuestra mascota abundan los azúcares estaremos forzando a su aparato digestivo a trabajar más y es ahí donde aparecen los problemas digestivos, endocrinos, dermatológicos y alérgicos entre otros. Es importante tener este aspecto nutricional bien presente, ya que no todos los perros tienen el mismo nivel de tolerancia a los carbohidratos contenidos en los piensos comerciales. La solución a este problema, sería alimentar a nuestra mascota con alimentos 100% naturales que garanticen una composición altamente proteica o bien administrar en el pienso un suplemento enzimático que compense la falta de enzima digestivas.

 

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