LAS NORMAS DE HIGIENE Y SEGURIDAD EN ALIMENTACION ANIMAL EN LA UE | Veterinaria Digital

LAS NORMAS DE HIGIENE Y SEGURIDAD EN ALIMENTACION ANIMAL EN LA UE

21/04/2015 Alimentación

Papel de los empresarios y técnicos ante la regulación normativa de higiene y seguridad alimentaria en alimentación animal

I.- “Orígenes y principios”

El por qué, el cómo y el cuándo.- Las bases sociales y técnicas de su desarrollo.- Consecuencias.

II.- “EL Reglamento (CE) No 178/2002”  

La base legislativa y los instrumentos de desarrollo y aplicación

III.- El papel de los “explotadores”

Obligaciones y responsabilidades

 IV.- “El paquete higiene y otros Reglamentos relacionados con los piensos”

El desarrollo legislativo del “Libro Blanco y el R(CE) 178/2000.

V.- “El paquete higiene y otros Reglamentos relacionados con los piensos”

El R(CE) 183/2005, dedicado exclusivamente a piensos

VI.- “Los controles y el autocontrol”

Obligación de control.- Niveles de control.- Control externo e interno.- Auditoria y certificación

 VII.- “La contaminación  y los contaminantes”

Referencias normativas.- Los contaminantes.- La prevención y el control de la contaminación.

Contaminación cruzada

LAS NORMAS DE HIGIENE Y SEGURIDAD EN ALIMENTACION ANIMAL EN LA UE

ORIGENES DE LA SITUACIÓN ACTUAL Y PRINCIPIOS EN QUE SE SUSTENTA

El por qué, el cómo y el cuándo.- Las bases sociales y técnicas de su desarrollo.- Consecuencias.

Desde los inicios de la ganadería tecnificada, técnicos, ganaderos e industriales saben que los alimentos que se suministren al ganado deben ser “sanos, seguros y adecuados a sus necesidades”. Que sean adecuados a sus necesidades es un requisito obvio. Si no se adecuan a las necesidades de los animales estos no producen, enferman y pueden llegar a morir. Que sean sanos se refiere no sólo a que no estén alterados (en cuyo caso no serían adecuados) sino también, y principalmente, a que no alteren negativamente la salud del animal y que, a ser posible, la mejoren. Que sean seguros equivale a que no produzcan efectos negativos o no deseados en terceros, es decir, que no alteren negativamente el entorno, el medio ambiente, la salud de las personas, de las plantas o de otros animales, ni a corto ni a largo plazo.

Estos principios se venían cumpliendo por los fabricantes de alimentos para animales desde los inicios de esta actividad industrial, de acuerdo con las instrucciones recibidas de los técnicos, consiguiendo en sus productos niveles máximos de calidad, higiene, sanidad y seguridad, de acuerdo con los medios disponibles. La Administración se preocupaba de que así fuera y, al menos desde el año 1942, ya existía normativa al efecto, cada vez más exigente en los estándares de calidad. La CEE, desde su inicio, se preocupó por la calidad y seguridad de los piensos y reguló su fabricación y comercialización (Veanse las directivas del Consejo 70/534/CEE, 74/63/CEE, 77/101/CEE, 79/373/CEE y 82/471/CEE) y España, aunque no formaba parte, las recogió en su legislación específica (Decreto 851/1975, de 20 de marzo, por el que se regulan las sustancias y productos que intervienen en la alimentación de los animales)

Cuando, en 1986, España se adhirió a la Unión Europea, asumió toda su normativa y todas las Directivas que regulaban la alimentación animal se transpusieron al ordenamiento jurídico nacional, básicamente por el Real Decreto 418/1987, sobre las sustancias y productos que intervienen en la alimentación de los animales.

Existía pues, en España y en la UE, una legislación muy completa pero, a pesar de ello, parece que, en los últimos años, las exigencias legales sobre la calidad y seguridad de los alimentos para animales se han multiplicado y, en algunos casos, parece que se responsabilice en demasía a los alimentos para animales y se exija a sus fabricantes actuaciones de control o garantías por encima de sus posibilidades.

¿Qué ha sucedido? ¿Han fallado en algo los empresarios y técnicos de alimentación animal? Todo lo contrario, los conocimientos son mas amplios, los medios son mejores y los alimentos para animales son hoy mucho más sanos, seguros y adaptados a sus necesidades que antes. Pero el escenario ha cambiado y hay que adaptarse a él. Haremos una pequeña revisión de alguno de estos cambios.

El primer cambio, y el más evidente, es el aumento del nivel de vida del llamado “primer mundo”, en el que se ha pasado de “la preocupación por comer” a la “preocupación por lo que comemos” Frases como “somos lo que comemos” llevan a la población a preguntarse “qué hay detrás de un alimento” y no solamente“lo que comemos”, sino también “lo que comen los que nos comemos”

El segundo cambio lo ha “sufrido” la información. Y digo “sufrido” porque una información más rápida y más abundante no siempre es mejor. Un exceso de rapidez, el afán por ser “el primero” muchas veces provoca que se difundan noticias poco contrastadas, incluso inciertas. Y un exceso de información, demasiadas veces no coincidente, facilita las interpretaciones interesadas, aquellas que coinciden con lo que “queremos creer” o “queremos que crean”

Un tercer cambio, precisamente muy importante para la seguridad alimentaria, es el avance de la ciencia y de la técnica. Este avance ha permitido descubrir las causas de determinadas alteraciones o enfermedades, algunas de ellas atribuibles o vehiculadas a los alimentos. Y la mejora de los métodos analíticos permite detectar posibles peligros a niveles increíblemente bajos. Con ello, riesgos que antes eran desconocidos, imposibles de detectar o imposibles de controlar, hoy deben ser, y son, controlados.

Por último, aunque solo sea por que participan de los tres anteriores o son consecuencia de ellos, hemos de citar las “alarmas” o “crisis alimentarias” acaecidas en los últimos años, como unos factores esenciales para el cambio. ¿A quién no le suenan hoy las “vacas locas”, las dioxinas, la “gripe aviar” (que no se transmite habitualmente por ingestión de carne sino por contacto) o la “crisis del pepino”? En esta última, como ejemplo, tras una primera y errónea sospecha por parte de las autoridades de Alemania contra los pepinos españoles como causantes de la epidemia originada por la toxi-infección de una bacteria escherichia coli enterohemorrágica, se pasó a relacionarla con una plantación de soja y otras semillas en Alemania.

Sin embargo, en todos los casos, lo primero que se resintió y lo último que se normalizó fue el consumo de los productos supuestamente responsables

Estas crisis pusieron de manifiesto disparidades en la actuación de las administraciones, falta de coordinación y de procedimientos claros de actuación, deficiencias en la transmisión de información, en buena parte debido a las diferencias entre los países al transponer a su propia legislación las normativas comunitarias. Y, sobre todo, estas crisis generaron incertidumbre y desconfianza en los administrados,

Era urgente que, al menos en la UE, se establecieran los mecanismos necesarios para detectar los peligros, desactivarlos rápidamente, actuar de forma eficaz y coordinada, compartir información, establecer las medidas oportunas para que no volviera a ocurrir y restablecer la confianza de los consumidores. Como se expresa en la cita “de la granja a la mesa” (Farm to fork) todos los eslabones de la cadena alimentaria están implicados y deben coordinar sus actuaciones y si “la seguridad de los alimentos de origen animal radica en la seguridad de los alimentos para los animales”, las empresas de alimentación animal constituyen un eslabón fundamental. Por sí mismas y como puente entre la producción primaria y  el consumidor.

La UE era consciente de la necesidad de emprender una reforma a fondo, tanto de la normativa como de las instituciones, pero también de que dicha reforma debía basarse en el consenso científico, político y social. Por ello, en el año 2.000 lanza su “LIBRO BLANCO DE LA SEGURIDAD ALIMENTARIA”,  donde expresa su voluntad de velar por conseguir y mantener los niveles más elevados de seguridad alimentaria para, de esta forma, conseguir el máximo nivel de protección de la salud.

Como bases para conseguir este objetivo, en este “Libro Blanco” plantea la creación de un Organismo alimentario europeo independiente, de un sistema rápido y eficaz de transmisión de información y de una nueva legislación sobre seguridad alimentaria que abarcará todo el conjunto de la cadena alimentaria, incluidos los piensos y que otorgará la posibilidad de controlar todos los productos y seguirlos a lo largo de todas las fases de la cadena.

Así nace el Reglamento (CE) nº 178/2000.

Pero de esto hablaremos el próximo día.

LAS NORMAS DE HIGIENE Y SEGURIDAD EN ALIMENTACION ANIMAL EN LA UE

EL REGLAMENTO (CE) No 178/2002  

La base legislativa y los instrumentos de desarrollo y aplicación

En el artículo anterior exponía que, como consecuencia de las “crisis alimentarias”, la UE era consciente de que, para conseguir la seguridad y restablecer la confianza de los consumidores, era necesario disponer de una normativa actualizada, de unos sistemas de control y de transmisión de información eficaces y de una ejecución homogénea en todo el territorio y, para ello, se empezó por reestructurar la propia Comisión, pasando los servicios veterinarios, que estaban en la D. G. AGRI (Agricultura), a la D. G. SANCO (de Sanidad y de los consumidores) a fin de coordinar mejor el desarrollo de las actuaciones en seguridad alimentaria y, a continuación, se empezó a legislar mediante Reglamentos, de aplicación directa, en lugar de las antiguas Directivas, que requerían una transposición por cada E. M. a su propia legislación.

El primer envite legislativo emanado de este nuevo enfoque de la Comisión Europea lo constituye el “REGLAMENTO (CE) No 178/2002 DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO de 28 de enero de 2002. por el que se establecen los principios y los requisitos generales de la legislación alimentaria, se crea la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y se fijan procedimientos relativos a la seguridad alimentaria”, que se desarrollará, más adelante, con otros Reglamentos, conformando el denominado “Paquete Higiene”.

Este Reglamento, entre otras cosas, equipara los requisitos exigidos a los alimentos para animales con los establecidos para los alimentos con destino al consumo humano y es la base per asegurar un nivel elevado de protección de la salud y de los intereses de los consumidores, que se fundamente en tres pilares.

-          Unos Principios Generales de Seguridad, aplicables tanto a piensos como a alimentós

-          La creación de un órgano único de dirección y coordinación, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (www.efsa.europa.eu)

-          El establecimiento del Sistema RASFF de Alerta Rápida en Alimentos y Piensos (Rapid Alert System for Food and Feed), http://ec.europa.eu/food/food/rapidalert/index_en.htm )

Vaya por delante el hecho cierto de que la nueva legislación no supone una revocación o invalidación de lo que los fabricantes de alimentos para animales venían haciendo, sino que refuerza sus actuaciones aportando nuevos elementos, estructuras y procesos acordes con los conocimientos que se han ido adquiriendo y adaptadas a las nuevas situaciones originadas por la complejidad de la cadena alimentaria en un mercado globalizado

El Reglamento 178/2002 es aplicable a todas las etapas de producción, transformación y distribución de alimentos y piensos para animales productores de alimentós. Su contenido se desarrolla en 5 capítulos.

I.- ÁMBITO DE APLICACIÓN Y DEFINICIONES

II.- LEGISLACIÓN ALIMENTARIA GENERAL

Requisitos de seguridad de alimentos y de piensos

Responsabilidades de los operadores

Controles oficiales de los EM para verificar el cumplimiento

Trazabilidad de animales, piensos y alimentos en todas las etapes

III.- AUTORIDAD EUROPEA DE SEGURIDAD ALIMENTARIA

IV.- SISTEMA DE ALERTA RÁPIDA, GESTIÓN DE CRISIS Y SITUACIONES DE EMERGENCIA

V.- PROCEDIMIENTOS Y DISPOSICIONES FINALES

Por el momento me voy a limitar a comentar algunos puntos de los capítulos I y II que son de aplicación directa e inmediata en las empresas de piensos.

La UE no quiere que los requisitos exigidos a los alimentos y piensos sean desproporcionados o  arbitrarios y, por ello establece que “con el fin de lograr el objetivo general de un nivel elevado de protección de la salud y la vida de las personas, la legislación alimentaria se basará en el análisis del riesgo”. Pero tampoco quiere limitarse al ámbito estrictamente sanitario (alimentos sanos y seguros) ampliando los objetivos de la legislación para “proteger los intereses de los consumidores y ofrecerles una base para elegir con conocimiento de causa los alimentos que consumen”. La nueva legislación tendrá,  asimismo, como objetivo, “prevenir:

a) las prácticas fraudulentas o engañosas;

b) la adulteración de alimentos, y

c) cualquier otra práctica que pueda inducir a engaño al consumidor”

DEFINICIONES

La norma no quiere dejar nada fuera de su ámbito ni sometido a interpretaciones dudosas y, por ello, empieza por definir y diferenciar “alimento” (food) de “pienso” (feed)

A los efectos del éste Reglamento (y la legislación que a él se refiera), “se entenderá por «Alimento» (o «producto alimenticio») cualquier sustancia o producto destinados a ser ingeridos por los seres humanos o con probabilidad razonable de serlo, tanto si han sido transformados entera o parcialmente como si no”.

Se entenderá por “«Pienso», cualquier sustancia o producto, incluidos los aditivos, destinado a la alimentación por vía oral de los animales, tanto si ha sido transformado entera o parcialmente

como si no”.

Asimismo establece que se entenderá por «Empresa de piensos», “toda empresa pública o privada que, con o sin ánimo de lucro, lleve a cabo cualquier actividad de producción, fabricación, transformación, almacenamiento, transporte o distribución de piensos; se incluye todo productor que produzca, transforme o almacene piensos para alimentar a los animales de su propia explotación”.

Y denomina «Explotador de empresa de piensos», a “las personas físicas o jurídicas responsables de asegurar el cumplimiento de los requisitos de la legislación alimentaria en la empresa de piensos bajo su control”.

Y ahora llega toca comentar los puntos que contempla el capítulo II. Pero de esto hablaremos el próximo día.

LAS NORMAS DE HIGIENE Y SEGURIDAD EN ALIMENTACION ANIMAL EN LA UE

El papel de los “Explotadores de empresas de piensos”

Obligaciones y responsabilidades

Los empresarios, gerentes, directores o responsables de las fábricas de pienso deben “agradecer” a los traductores de la Comisión este apelativo con unas connotaciones laborales nada adecuadas. El original, en inglés se refiere a ellos como “feed business operator”, una denominación más adaptada a nuestra manera de pensar. En España, salvando interpretaciones peyorativas, el verbo “explotar” y el sustantivo “explotación” se suelen utilizar para referirse a las actividades extractivas (Minería, agricultura y pesca) y no a las actividades  de transformación o comerciales. Como denominación genérica encuentro más adecuada la de “responsable”, valorando también las diferentes acepciones de esta palabra (que tiene sentido de la responsabilidad, que asume la responsabilidad, que es legalmente responsable), especialmente  las dos últimas

Requisitos de inocuidad de los piensos

Dejando a un lado los requisitos “comerciales” como la ausencia de prácticas fraudulentas o engañosas (recordemos que, en su origen, la UE era un “mercado” nada común) vamos a limitarnos a los que afectan a la sanidad y seguridad alimentaria, donde la UE se manifiesta claramente

  1. “No se comercializarán ni se darán a ningún animal destinado a la producción de alimentos, piensos que no sean seguros”.
  2. “Se considerará que un pienso no es seguro para el uso al que esté destinado cuando:

-          tenga un efecto perjudicial para la salud humana o de los animales,

-          haga que el alimento obtenido a partir de animales destinados a la producción de alimentos no sea seguro para el consumo humano”.

Y establece que “Los explotadores de empresas alimentarias y de empresas de piensos se asegurarán, en todas las etapas de la producción, la transformación y la distribución que tienen lugar en las empresas bajo su control, de que los alimentos o los piensos cumplen los requisitos de la legislación alimentaria pertinentes a los efectos de sus actividades y verificarán que se cumplen

dichos requisitos”.

Responsabilidades respecto a los requisitos de inocuidad de los piensos por parte de los explotadores de empresas de piensos

El R(CE)178/2000 establece que, si un explotador de empresa de piensos considera o tiene motivos para pensar que alguno de los piensos que ha importado, producido, transformado, fabricado o distribuido no cumple los requisitos de inocuidad, procederá inmediatamente a su retirada del mercado e informará de ello a las autoridades competentes.

El explotador deberá informar también a las autoridades competentes de las medidas adoptadas para prevenir los riesgos derivados del empleo de dicho pienso y, de conformidad con la legislación y la práctica jurídica nacionales, no impedirá a ninguna parte cooperar con las autoridades competentes, ni la disuadirá de hacerlo, en caso de que ello pueda prevenir, reducir o eliminar un riesgo resultante de un pienso.

Además, los explotadores de empresas de piensos colaborarán con las autoridades competentes en lo que se refiere a las medidas adoptadas para evitar los riesgos que presente un pienso que suministren o hayan suministrado.

Es decir, el responsable de una empresa de piensos debe ir “por delante” y “al lado” de la administración en la garantía de inocuidad de sus productos y no debe limitarse a actuar ante los hechos, sino, también ante las sospechas.

Responsabilidades respecto a la trazabilidad de los piensos por parte de los “explotadores” de empresas de piensos

«Trazabilidad», es “la posibilidad de encontrar y seguir el rastro, a través de todas las etapas de producción, transformación y distribución, de un alimento, un pienso, un animal destinado a la producción de alimentos o una sustancia destinados a ser incorporados en alimentos o piensos o con probabilidad de serlo” y “en todas las etapas de la producción, la transformación y la distribución deberá asegurarse la trazabilidad de los alimentos, los piensos, los animales destinados a la producción de alimentos y de cualquier otra sustancia destinada a ser incorporada en un alimento o un pienso, o con probabilidad de serlo.

Responsabilidades respecto a los piensos por parte de los Estados Miembros

En este “reparto de responsabilidades”, “los Estados miembros velarán por el cumplimiento de la legislación alimentaria, y controlarán y verificarán que los explotadores de empresas alimentarias y de empresas de piensos cumplen los requisitos pertinentes de la legislación alimentaria en todas las etapas de la producción, la transformación y la distribución”. “Para ello, “Los EEMM mantendrán un sistema de controles oficiales y llevarán a cabo otras actividades oportunas, incluidas la información al público sobre la inocuidad y los riesgos de los alimentos y los piensos, la vigilancia de la inocuidad de los alimentos y piensos y otras actividades de control que cubran todas las etapas de la producción, la transformación y la distribución ".

Principales obligaciones de las empresas de alimentación animal

Para asegurar que los productos fabricados o comercializados por las empresas reúnen todos los requisitos establecidos, los responsables de estas empresas deberán implementar sistemas de control que permitan garantizar el cumplimiento de estas obligaciones (Comisión Europea, D. G. SANCO)

No comercializar piensos que no sean seguros

Estar capacitados para asumir la responsabilidad de que los piensos que produzcan, transporten, almacenen o vendan, sean seguros

Ser capaces de identificar rápidamente a sus proveedores y clientes y relacionarlos con los correspondientes productos

Informar inmediatamente a las autoridades competentes si tienen razones para pensar que los piensos que están bajo su responsabilidad no son seguros

Retirar inmediatamente del mercado los piensos si tienen razones para creer que no son seguros.

Determinar, revisar regularmente y someter a control los puntos críticos de sus procesos, es decir, disponer de unos procedimientos actualizados basados en el APPCC

Cooperar con las autoridades competentes en las acciones encaminadas a reducir riesgos (Incluso cuando no sean el origen de ellos)

Tanto los principios, como las responsabilidades o las actuaciones para garantizar la higiene de los alimentos y piensos se van desarrollando en diferentes Reglamentos, unos de aplicación para alimentos, otros para piensos y otros para ambos. Aquellos que afectan a las empresas de alimentación animal serán nuestro objetivo. Pero de esto hablaremos el próximo día.

 

 

NOTICIAS RELACIONADAS Noticias de nuestros expertos internacionales

Ver todas las noticias

HABLAN DE ELLO EN NUESTROS BLOGS

Ir a blogs

En esta sección de nuestra revista veterinaria, encontrará artículos dedicados al sector agrícola y veterinario, las patologías y a la medicina veterinaria. Todos ellos están redactados por expertos y nuestros colaboradores. Deseamos que sean de su agrado.

SÍGUENOS EN LAS REDES SOCIALES y comparte con nosotros la información del mundo de la veterinaria