La seguridad del suelo, un nuevo concepto importante | Veterinaria Digital

La seguridad del suelo, un nuevo concepto importante

Artículo publicado en la revista anual 2017 de la Academia de Ciencias Veterinarias de Cataluña

23/05/2018 Vegetales Investigación

La seguridad del suelo, un nuevo concepto importante

El mayor desafío de los tiempos actuales es, por un lado, cómo salvar la brecha entre el aumento rápido de la población, y por otro, el espacio limitado del suelo, que no parece capaz de satisfacer la producción de alimentos para las necesidades humanas. Se espera que para el año 2050 la población mundial llegue a los 9 mil millones de personas y la preocupación se centra en los problemas de seguridad alimentaria, ya que no hay posibilidad de aumentar la tierra cultivada.

Globalmente, la tierra cultivable per cápita fue de 0,45 ha en 1950 y disminuyó a 0,35 ha en 1970; 0,28 ha en 1990 y 0,22 en 2000 y se espera que sea de 0,15 ha en 2050. En algunos países muy densamente poblados, se estima que la tierra per cápita sea en 2025 menos de 0.1 ha, como en Bangladesh (0.05 ha), en China (0.06 ha), en Egipto (0.03 ha), en Pakistán (0.07 ha) y en Tanzania (0.05 ha) (Lal y Stewart, 2010). Se estima que alrededor de mil millones de personas padecen inseguridad alimentaria y no se logró el objetivo del Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas de reducir el hambre en un 50% hasta 2015. 

La comida se obtiene mediante actividades agrícolas, que se basan principalmente en el suelo. Entonces, dado que los humanos dependen de los alimentos, el manejo adecuado de los suelos es un requisito previo para la supervivencia humana. Sin embargo, dado que la agricultura puede causar una contaminación ambiental grave si no se practica bien, debemos ser muy cuidadosos al usar la nueva tecnología y los insumos (fertilizantes, pesticidas) para evitar la degradación ambiental.

La degradación del suelo constituye una amenaza grave para la Tierra. Se estima que, hasta el momento, aproximadamente 1.965 Mha de suelo se han degradado en un grado significativo (Oldeman, 1994). Se estima que el área vulnerable a la desertificación es aproximadamente 1/3 del área terrestre (4.320 Mha) de la Tierra, de los cuales 1.170 Mha en regiones con una alta densidad de población (> 41 personas / km2). Aproximadamente el 23.5% del área terrestre de la Tierra se ha degradado y el número de personas afectadas por la degradación de la tierra se estima en 1.500 millones (Eswaran et al., 2001; Bai et al., 2008).

Otra amenaza seria para el terreno agrícola es el urbanismo. Teniendo en cuenta que para el asentamiento de 1 millón de personas se requieren unas 40.000 ha de tierra para vivienda, infraestructura y eliminación de desechos y considerando un aumento anual de la población mundial de aproximadamente 80 millones. Se necesita una superficie adicional de aproximadamente 3 Mha / año (Lal, 2010). Por lo tanto, la urbanización del teritorio reduce sustancialmente los recursos del mismo, algo que debería tenerse en cuenta cuando programamos la gestión del suelo.

SEGURIDAD DEL AGUA
Otra preocupación seria es la seguridad del agua, que es un desafío en rápida expansión, ya que la agricultura utiliza alrededor del 85% del agua dulce. En algunas áreas áridas o semiáridas, el estrés hídrico será un desafío mayor, que la escasez de tierra. Cerca de mil millones de personas no tienen acceso al agua dulce (Gleick, 2003). El área de tierra irrigada aumentó de 8 Mha en 1800 a 280 en 2000 y se prevé que aumente a 529 Mha en 2050 (Tilman et al., 2001).

En 2050 la población mundial total incrementará la demanda de agua para la agricultura en un 60-70% aproximadamente (Moldern, 2007). Análoga es la demanda de agua para usos industriales y urbanos. La huella hídrica de trigo, soja, arroz, pollo y carne de res se estima en aproximadamente 1.500, 1.500, 3.500, 4.200 y 50.000 L por kg de cada uno de estos productos, respectivamente (Clay, 2004). Además, se deben considerar los problemas relacionados con la contaminación del agua. Se observa que el suelo puede almacenar aproximadamente el 2% de esta cantidad de agua, pero gran parte del uso agrícola pasa por el suelo.

Otro desafío que enfrenta es la sostenibilidad energética. Se estima que la demanda global de energía aumenta a una tasa de 2.5 - 3.0% al año. El consumo mundial diario de petróleo se estima en 2.8 L / persona, que corresponde a unos 19 mil millones de L / día y se espera que aumente dramáticamente con el aumento del nivel de vida en países como China e India, donde el consumo de energía por combustión de combustible fósil per cápita es hoy en día solo el 20% (China) y 13% (India) de la consumida en los EE. UU. (Marland et al., 2001).

Por lo tanto, el aumento esperado en el consumo de energía per cápita en economías emergentes como China e India tendrá un impacto muy fuerte en el consumo de energía global, que afectará el cambio climático. Es bien sabido que la agricultura y la silvicultura a través del suelo pueden producir fuentes de energía renovables, que no son de carbono. El secuestro de carbono en sumideros de larga vida, como los suelos y el bioma, debe considerarse seriamente.

Por otro lado, el cambio climático necesita una solución sostenible. Los suelos pueden mitigar los gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global. Se estima que en el siglo XX la temperatura de la Tierra aumentó en 0.6 ± 0.2 ºC (IPCC, 2001). Si la tasa de aumento de la temperatura es de 1 ºC por siglo, los ecosistemas no se pueden ajustar. El secuestro de carbono terrestre potencial alcanzable en los ecosistemas agrícolas y forestales en 2.5 Pg. C / año, que corresponde a un aumento neto de solo 0.5 a 0.7 Pg. C / año en la concentración atmosférica (IPCC, 2000). Los suelos almacenan 2700 P. de carbono que es el doble del carbono de la atmósfera (789 Pg) y la biomasa (575 Pg.) combinadas.

El suelo actúa como un amortiguador contra los eventos climáticos extremos, protegiendo así a la sociedad. Todo lo mencionado anteriormente está relacionado directa o indirectamente con la salud humana a través de la nutrición y la prevención de enfermedades. Mejorar la calidad del suelo a través del secuestro de carbono del suelo es una buena estrategia para las opciones de adaptación y mitigación.

Foto*: Resultados de la no gestión de los suelos agrícolas
(erosión debida a malas prácticas en la labranza del suelo -erosión a lo largo de las líneas de contorno)

PROTECCIÓN DE LA BIODIVERSIDAD
Otra función importante de los suelos es la protección de la biodiversidad. Alrededor del 25% de la biodiversidad se encuentra en el suelo y es probable que haya una gran cantidad de biodiversidad no descubierta, que ya se ha perdido. La biodiversidad del suelo, además de su influencia en la calidad y calidad de los alimentos que comemos, el aire que respiramos y el agua que bebemos, también afecta seriamente a la salud humana y proporciona un control de la enfermedad.

El mantenimiento de estas funciones importantes depende del uso cuidadoso y sostenible del suelo como recurso. La mala gestión de la tierra y el cambio climático reducen la riqueza de especies, la diversidad funcional y las interacciones bióticas, que conducen a la pérdida del funcionamiento del ecosistema y la provisión de servicios como infiltración de agua, regulación de plagas y patógenos, control de la erosión y liberación de nutrientes. Todos conducen a un aumento de la carga de patógenos y plagas desde el suelo y a la reducción del suministro de alimentos y finalmente afectan la salud humana, al aumentar el riesgo de enfermedades causadas por plagas y patógenos, la reducción de alimentos nutritivos y la disminución de agua y aire limpios (Wall et al., 2015). Todos los aspectos que ya se mencionaron anteriormente, es decir, la seguridad alimentaria, la seguridad hídrica, el cambio climático, la protección de la biodiversidad, la salud humana y la sostenibilidad energética están vinculados a través de la seguridad del suelo, que es el nexo entre ellos.


¿POR QUÉ "SEGURIDAD DEL SUELO"? 

Si buscamos conceptos que describan cómo la humanidad valora y cuida el suelo, encontraremos una gran cantidad de ellos que incluyen: conceptos biofísicos (horizontes del suelo, perfiles, paisaje, etc.); conceptos científicos (ciencia del suelo, ciencia del suelo o ciencia de la tierra) materiales del suelo y conceptos sociales, que valoran y cuidan del suelo para la humanidad.

Varios conceptos del pasado como "conservación del suelo", "evaluación y capacidad del suelo" y" cuidado del suelo", así como muchos del presente como "función del suelo", "calidad del suelo", "salud del suelo", "condición del suelo", "cambio de suelo", "resiliencia del suelo" y "servicios del ecosistema del suelo" se utilizan para "servicios de suelo". Sin embargo, algunos de ellos fueron similares, como "calidad del suelo", "salud del suelo" y "condición del suelo". De hecho, hay una gran cantidad de conceptos generalmente bastante limitados y a veces confusos y, en general, biofísicos.

Por lo tanto, existe la necesidad de fusionarse y generalizarse mediante la creación de un concepto que incorpore la configuración económica, social y política y los conceptos biofísicos, un concepto más amplio de estos múltiples entornos y al mismo tiempo reconocer el papel de los conceptos anteriores. Este es el concepto de "seguridad del suelo" (soil security) que gana cada vez más reconocimiento.

El concepto "seguridad del suelo" tiene las siguientes dimensiones: capacidad con dimensiones biofísicas (funciones del suelo, capacidad); condición con dimensiones biofísicas (salud del suelo, calidad, condición, cambio); capital con dimensiones económicas (servicios ecosistémicos del suelo, capital natural); conectividad con dimensiones sociales (cuidado del suelo, concienciación) y codificación con dimensiones de política y gobernanza (conservación del suelo, gobernanza).

Pero, ¿qué pueden hacer los suelos o cuáles son las funciones de los suelos? Pueden resumirse a lo siguiente: producción de biomasa, almacenamiento, filtración y transformación de nutrientes y agua, conjunto de biodiversidad, entorno físico y cultural, fuente de materias primas, actuando como reserva de carbono y archivando el patrimonio geológico y cultural.

CONCLUSIÓN

"Seguridad del suelo" (soil security) es un concepto estratégico y oportuno que surge a partir del desafío global y las consideraciones de valor social. Es homólogo a la seguridad alimentaria y del agua y se debe comenzar a medir y gestionar en sus dimensiones.

REFERENCIAS

Bai, Z.G., D.L. Dent, L. Olsso, and M.E. Schaepman. 2008. Proxy global assessment  of land degradation. Soil use and Management 24: 223-243.
Clay, J. 2004. World agriculture and the environment: a commodity by commodity guide to impacts and practices. Islan Press. Pp. 570.
Eswaran, H., P. Reich, and F. Beinroth. 2001. D.E. Stott, R.H. Mchtar, y G.D. Steinhardt. Purdue.   
Gleick, P.H. 2003. Global fresh water resources. Soft-path solutions for the 21st century. Science 302: 1524-1526.
International Panel on Climate Change (IPCC). 2000. Land Use, Land Use Change and Forestry. Cambridge University Press, London; New York, pp. 181–281.
Intergovernmental Panel on Climate Change (IPPC). 2001. Climate Change 2001: The Scientific Basis. Cambridge University Press, London; New York.
Lal, R. 2010. Managing soils to address global issues of the twenty-first century. Pp. 5-21 In R. Lal and B.A. Steward (Eds.) Food Security and Soil Quality. CRC Press, Taylor y Francis.
Lal, R. y Β.Α. Steward, 2010. Introduction: Food Security and Soil Quality. Pp. 15-34 In R. Lal y B.A. Steward (Eds.) Food Security and Soil Quality. CRC Press, Taylor and Francis. 
Loldren, D. (Ed.) 2007. Water for Food, water for life: a comprehensive assessment of water management for agriculture. IWMI/Earthscan. Pp. 645.
Marland, G., T. Boden, and R. Andres. 2001. National CO2-emmissions from fossil fuel burning, cement manufacture and gas flaring. Oak Ridge. TN: Carbon dioxide information analysis center, ORNL.
Oldeman, R. 1994. Global extent of soil degradation. Pp. 99-118 in D. J. Greenland y I. Szaboles (Eds.) Soil Resilience and Sustainable Land Use. Wallington, UK. CAB International. 
Tilman, D., J. Dargione, B. Wolf, C. D’ Antonio, A. Dobson, R. Howarth, D. Schindler, W.H. Schlesigner, D. Simberloff y D. Swacklamer. 2001. Forecasting agricultural driven global environment change. Science 292: 281-284.
Wall, D.H., U.N. Nielsen y J. Six. 2015. Soil biodiversity and human health. Nature. Doi:10.1038/nature15744.

*Artículo publicado en la revista anual 2017 de la Academia de Ciencias Veterinarias de Cataluña

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