Componentes ambientales y síndrome de cabeza hinchada en aves | Veterinaria Digital

Componentes ambientales y síndrome de cabeza hinchada en aves

Artículo escrito por Evangelina Zárate, Médica Veterinaria de Minervet S.A. (Mendoza-Argentina)

05/09/2018 Veterinaria Avicultura Minerales

Componentes ambientales y síndrome de cabeza hinchada en aves

El ambiente interno del galpón afecta directamente a la salud de las aves y la expresión de los parámetros productivos. Por esta causa el granjero debe conocer qué tipo de gases y partículas están en contacto con las vías respiratorias de los habitantes del galpón y de los operarios.

Se pueden nombrar cuatro componentes de importancia:

  • Oxígeno (O2): es necesario para la continuidad de la vida. En las naves su concentración óptima debe ser del 21%, ya que niveles inferiores al 16% son perjudiciales para la salud y por debajo del 6% resultan mortales. La deficiente oxigenación del galpón traerá problemas pulmonares relacionados, como hipertensión pulmonar, acúmulo de líquidos en la cavidad celómica, ascitis y muerte por falla cardiaca. Se debe tener en cuenta la disponibilidad de oxígeno ambiental, ya que granjas ubicadas en altura tendrán una inferior presión parcial de oxígeno, lo que sumado a condiciones deficientes del ambiente del galpón derivan en los problemas antes nombrados.
  • Amoniaco (NH3): este gas se produce por la descomposición de la materia orgánica que compone a la yacija. Este tipo de gas tóxico y altamente irritante disminuye la calidad del aire y afecta de forma directa la salud de las aves y de los operarios que trabajan dentro del galpón.
    • Trabajar con galpones con concentraciones inferiores a 20 ppm de amoniaco permite obtener parámetros productivos esperados.
    • Concentraciones superiores a 20 ppm en el ambiente provocan congestión de mucosas, irritación ocular, lagrimeo, hipersecreción mucosa. 
    • Valores de 50 ppm o más resultan peligrosas y afectarán el crecimiento.

El amoniaco y sus riesgos sobre la salud debe medirse en conjunto con otros factores como son la humedad y la ventilación.
Así, ambientes con incorrecta ventilación y humedad relativa superior al 70 % colaboran a la formación y acumulo de amoniaco ambiental.
Altas concentraciones de amoniaco producen constricción bronquial, hiperplasia del epitelio bronquial y alveolar, aumento de la secreción de moco de células caliciformes. 

  • Dióxido de carbono (CO2): producto de desecho de la respiración y procedente también de la mala combustión de estufas, su concentración lleva relación con la densidad de aves, su peso y actividad metabólica. Este producto de la respiración es tóxico en altas concentraciones y al ser más denso que el aire se acumula a la altura de las aves.
  • Polvo: las partículas de polvo presentes en el ambiente tienen su origen en el alimento, la descamación propia de las aves, la cama y la materia fecal entre los más importantes. Fallas en la ventilación aumentan su concentración. El polvo colabora con los gases favoreciendo la irritación y el daño de las vías respiratorias e inclina hacía la aparición de enfermedades derivadas de un ambiente inhospitalario para las aves.

Todos estos factores, sumados a la presencia de patógenos ambientales o fallas en la inmunidad de las aves predispondrán a la aparición de irritaciones, inflamaciones y lesiones de la mucosa nasal y ocular que facilitan el ingreso de agentes patógenos aislados como los causantes del síndrome de cabeza hinchada (SHS). Podemos nombrar a Escherichia coli, Avibacterium paragallinarum, Metaneumovirus aviar entre otros. Es necesario realizar una prueba de patogenicidad para comprobar que el microorganismo aislado es patógeno.

SÍNDROME DE CABEZA HINCHADA
El Síndrome de Cabeza Hinchada (SHS) se caracteriza por la aparición de estornudos, estertores, conjuntivitis, secreción lagrimal y edema subcutáneo en la región de la cabeza.

Si las condiciones del galpón no mejoran, la enfermedad se disemina rápidamente hacía aves susceptibles y desarrolla un proceso de neumonía por la adición de nuevos patógenos oportunistas.

El manejo óptimo del ambiente interno, principalmente de la ventilación para disipar los gases tóxicos producto del metabolismo animal (CO2) y de la formación por camas húmedas con alta concentración de materia orgánica (NH3), colabora con la reducción del riesgo del SHS.

Un sistema inmunológico desarrollado con capacidad de respuesta eficaz frente a condiciones adversas y patógenos ambientales es otro de los pilares para una producción rentable.

Aditivos naturales compuestos por extractos de plantas han demostrado poseer principios activos que estimulan el sistema inmunológico, mejoran el recuento de linfocitos, reducen la mortalidad y mejoran la productividad.

Es recomendable su incorporación en mezcla con los alimentos para mantener un nivel valioso de células inmunitarias activas.  

Foto*: Evangelina Zárate. Leve edema subcutáneo y conjuntivitis en polla de 40 días, por fallas del ambiente interno

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